Empezar a correr es una de las mejores decisiones que puedes tomar para tu salud. Pero también es fácil caer en errores que pueden frenarte o, peor aún, lesionarte.
1. Ir demasiado rápido desde el principio
El error más común. Cuando empiezas a correr, la emoción puede jugarte una mala pasada. Salir demasiado rápido agota tus reservas energéticas prematuramente y aumenta el riesgo de lesión. La regla de oro: debes poder mantener una conversación mientras corres.
2. No descansar suficiente
El descanso no es tiempo perdido, es cuando tu cuerpo se adapta y mejora. Los principiantes tienden a entrenar cada día sin dar tiempo a la recuperación. Lo ideal es entrenar días alternos al principio.
3. Ignorar el calentamiento
Cinco minutos de caminata rápida antes de correr pueden marcar la diferencia entre una sesión cómoda y una lesión de tobillo. No los saltes.
4. No hidratarse correctamente
Para carreras de menos de 45 minutos, no necesitas beber durante el ejercicio si te has hidratado bien antes. Pero sí necesitas reponer líquidos después.
5. Compararse con otros
Tu progreso es tuyo. Compararte con corredores más experimentados solo genera frustración. Céntrate en mejorar respecto a tu yo de ayer.
